Convocada en Santiago de Compostela una gran manifestación contra la minería tóxica en Galicia
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| El próximo día 2 de junio se prevee una afluencia masiva de público a la manifestación contra la megaminería |
El próximo domingo 2 de junio, y bajo el lema "Galicia non é unha mina. Defende a terra, defende a vida" el acto, abierto y de carácter unitario y apartidista, tendrá lugar a las 12:00 horas en el Parque de la Alameda.
Tal como figura en el texto de la petición que el investigador Serafín González ha dirigido al Presidente de la Xunta, entre las comunidades autónomas, Galicia es sólo la séptima por superficie pero la cuarta por producción minera, con más de 520 explotaciones activas que no suelen ser ejemplo de respeto por la legislación y el patrimonio ambiental.
Bajo el amparo de la grave crisis económica y el reclamo de algunos puestos de trabajo durante pocos años, la Xunta quiere permitir que la codicia de numerosas empresas mineras transnacionales conviertan a toda Galicia en una gran mina a cielo a bierto, arrasando el patrimonio natural, cultural y paisajístico, contaminando el entorno y poniendo en riesgo la salud de las personas.
LAS AMENAZAS QUE AFRONTA GALICIA
El ejemplo más conocido hasta ahora es el del proyecto de mina de oro de Corcoesto, con una bajísima ley de 1,6 gramos por tonelada de roca. Un proyecto de la minera Canadiense Edgewater Exploration Ltd. que no sólo dejará grandes heridas en la tierra, sino que por cada kilo de oro obtenido, además de consumirse 128 kg. de cianuro en el proceso, se generarían 4.000 toneladas de residuos y escombros que contendrían, finalmente molido y muy soluble, 250 kg. de arsénico antes atrapado dentro de las rocas y poco soluble.
En la provincia de Lugo, Goldquest, otra compañía canadiense, proyecta explorar un territorio que forma parte de dos reservas de la biosfera en la zona de A Fonsagrada (Río Eo-Oscos-Burón y Terras do Miño), para explotar oro, plata y plomo. Además se contemplan otros cinco proyectos de minería a cielo abierto de oro y plata en el territorio gallego.
En la Serra do Galiñeiro, el gran pulmón verde de la Comarca de Vigo, podrían realizarse tareas prospectivas de coltán y tierras raras que tendrían un enorme impacto sobre el medio ambiente, el paisaje y la población y en el entorno del Parque Natural de As Fragas do Eume, uno de los lugares más bellos y mágicos de Galicia, se planea la apertura de una mina de andalucita que empleará tecnologías muy contaminantes a tan sólo 50 metros del límite de la zona protegida, en la confluencia del río principal y algunos de sus afluentes.
La Xunta no sólo quiere permitir nuevas explotaciones, sino también reabrir antiguas minas de carácter metalífero por toda Galicia, tanto las que aún mantienen en vigor los derechos mineros como aquellas para las que se declaró su caducidad y que la administración autonómica quiere reactivar sacándolas a concurso público, como ya ha ocurrido en las provincias de A Coruña, con al menos 10 solicitudes aprobadas o en trámite para minas de estaño y wolframio, y Ourense.
El Gobierno de Alberto Núñez Feijóo vende estas actuaciones a la población gallega como una gran oportunidad de creación de puestos de trabajo, pero no tiene interés alguno en informar a la población acerca de las consecuencias que esta intensiva actividad minera podría tener en el futuro e incluso, ignorando las voces de numerosos especialistas, aprueba declaraciones de impacto ambiental "exprés", poco rigurosas y sin las debidas garantías (avales bancarios suficientes y/o seguro de responsabilidad civil) necesarias para que los contribuyentes no tengan que hacerse cargo de un posible desastre ambiental.
La minería a cielo abierto tiene amplios efectos en la salud de las personas y en el medio ambiente, como demuestran numerosas investigaciones de carácter científico y los datos que llegan desde comunidades afectadas en todo el mundo. Muchas explotaciones mineras de Galicia, en marcha o proyectadas, ignoran el área de protección necesaria para núcleos de población y entornos naturales, por lo que es inevitable que estos daños se produzcan.
En definitiva, la Xunta de Galicia no plantea cuáles serán los efectos a nivel ambiental y de salud en las personas una vez estos proyectos finalicen su vida operativa. Las empresas se irán, el empleo asociado a ellas desaparecerá, pero, ¿cuál será el alcance del daño para esta generación y las futuras? Unos cuantos puestos de trabajo precarios y limitados en el tiempo no pueden hipotecar el futuro de una tierra y la salud de su gente.
Campaña 'Salvemos Galicia'
AM/Red
30.5.2013
